El pacto quebrantado

Yo no tuve la culpa. Se lo juro. No soy un asesino.
Sucede que tuvimos relaciones y ella quedó de encargue.
Estábamos seguros que su padre y el mío no nos darían su consentimiento porque ambos son hermanos.
Y está todo ese tema del incesto y la carne que es débil y el temor al castigo…
La amenaza constante de que alguien nos delate: a la comunidad, la iglesia, la familia…
No un miedo conocido. Un miedo de los otros, de los que secan tráqueas y cubren de sudores las pieles y las manos; de los que apremian vísceras y comprimen estómagos y entorpecen las lenguas…
Por eso la mañana en que nos enteramos, acordamos la idea del suicidio
No teníamos armas.
Así que decidimos que yo la mataría y luego cumpliría con mi parte del pacto.
Nos quedamos un rato mirando hacia la lluvia que se desmoronaba sobre el río. Parecía quebrarse con el viento, pero volvía a repicar con fuerza sobre el techo de zinc de la tapera.
Amábamos su voz entre las hojas, sus gotas acallando el grito de la sed sobre los pastos y el aroma surgido del encuentro entre la tierra y el temblor del agua.
Creo que fue el mensaje de la vida quien la hizo arrepentirse de la forma de muerte que eligiera. Y me alcanzó la rama de eucalipto.
Se arrodilló ante mí. Guardó silencio. Y aún tuvo tiempo para decir adiós antes de que asestara el primer golpe sobre su nuca delicada, frágil. Dos golpes más bastaron para elevar el eco de mi crimen sobre el sonido armónico del viento en la maleza.
Un mugido llegó desde la isla. Otro le respondió. Se oyó un cencerro.
Cuando intenté arroparla con su abrigo, mis manos salpicadas por su sangre, la mirada sin brillo cubierta por los párpados, la vida deslizándose en mis venas, pulsaban en mis sienes y dolían. Viera cuánto dolían.
Comencé a registrar en la mochila para encontrar la cuerda trenzada con esparto que le pondría fin a mi tormento. Colgué de los tirantes el nudo corredizo ciñéndolo al tamaño de mi cuello.

Y allí, solo ante Dios y en el convencimiento de su ausencia, me convertí en un pánico lloroso, profané la lealtad de mi palabra, perdí todo dominio sobre los orificios de mi cuerpo. Caí sobre mis propias inmundicias por no haber sujetado en las alturas la soga del pospuesto sacrificio.
Entonces acepté lo irremediable: no podría cumplir mi juramento, la promesa que le ofrecí a su angustia mientras nos atribuíamos los roles de jueces y verdugos.
Así fue que no tuve escapatoria y asumí esta rotunda cobardía.

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Acerca de la autora

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Centro Cultural de la Ciudad de Santa Fe

Biobibliografía

Datos biográficos:
Nació el 5 de Junio de 1945 en la ciudad de Santa Fe, República Argentina, su lugar de residencia.

Libros publicados: * Más allá de las máscaras (Poesía-Santa Fe,1989); * El vuelo inhabitado (Poesía-Santa Fe,1990-* Premio Edición en el Certamen Regional Rosalina Fernandez de Peiroten-Asociación Santafesina de Escritores-Santa Fe-Argentina); * Habitantes del paisaje-Capítulo: Mi voz a la deriva (Poesía-Santa Fe,1ª Ed.1990/2ª Ed.1991); * Tiempo de duendes (Poesía-Santa Fe,1991); * El amor sin mordazas (Poesía-Seuba Ediciones-Barcelona,1992- * Premio Edición en el Certamen Internacional Villa de Martorell-Barcelona-España; 2ª Ed.Santa Fe,1994-3ª Ed.México,2004); * Crónica de las huellas (Poesía-Vinciguerra,2000- * Premio Alicia Moreau de Justo; 2ª Ed.México,2004); * Un muelle en la nostalgia (Poesía-2001); * A espaldas del silencio (Poesía-2002); * Desde otras voces (Poesía-Linajes Editores-México,2004-Santa Fe,2005); * La memoria encendida (Poesía-Santa Fe,2004); * Pese a todo (CD-Poesía al alimón, en co-autoría con Silvia Delgado Fuentes-2004); * A solas con la sombra (Poesía-2005-Editorial Alebrijes-E-books), * Bitácora del viento (Poesía-2006-Editorial Alebrijes-E-books); * Historias para Tiago (Poesía-2007-Editorial Alebrijes-E-books); * En nombre de sus nombres (Poesía-2008-Editorial Alebrijes-E-books); * Réquiem por los pájaros (Narrativa-2010-Editorial Alebrijes-E-books)

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